Convento de Santo Domingo

Por Alonso Marroquín Ibarra - 17 de Febrero, 2009, 5:00, Categoría: Los encantos de mi Ciudad



Convento de Santo Domingo

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En un rincón cercano

Por Alonso Marroquín Ibarra - 17 de Febrero, 2009, 4:45, Categoría: Viviendo poesía

Por Alonso Marroquín Ibarra

 

En ti, cuando no hay barreras,

está el manto de mi esperanza,

la mañana clara

donde mi sueños arraigan.

 

Por ti tengo ganas de vivir

con otra intensidad,

y puedes descubrir el resto

de mis fuerzas ignoradas,

para crecer mucho más,

dándote la claridad de mi alma.

 

En un rincón cercano,

visítalo otra vez,

está lo bueno que te he dado

las palabras del corazón ardiente,

los deseos eternos del “te amo”,

mis ideas de mil mundos

y anécdotas de casos extraños.

 

En un rincón cercano,

visítalo otra vez,

se encuentra esperando un niño

que necesita tus brazos maternales,

está un hombre entero para ti

de ojos muchas veces tristes

que brillan cuando eres amable.

 

En un rincón cercano,

tan cercano como un abrazo,

como un beso sentido y profundo,

como las palabras fuera de lo cotidiano,

como oír una pequeña queja

o compartir algo amargo,

estoy yo para ti, completo,

amable, paciente, sencillo, humano.

 

En un rincón cercano,

estoy, en gerundios:

para ti esperando,

por ti llorando,

en ti amando

 

jueves 21 de noviembre 1996


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Petición de la Virgen de Guadalupe

Por Alonso Marroquín Ibarra - 12 de Diciembre, 2008, 19:15, Categoría: Más que mil palabras



Petición de la Guadalupana - Alonso Marroquín Ibarra

La Nochebuena, flor de México para el mundo

Por Alonso Marroquín Ibarra - 12 de Diciembre, 2008, 0:45, Categoría: Cultura encapsulada

Fotografía tomada de Fotografía 366

La flor de nochebuena o cuetlaxóchitl es originaria de México. En náhuatl significa: flor de pétalos resistentes como el cuero. En el México precortesiano, constituía un símbolo que correspondía a la "nueva vida" adquirida por los guerreros que morían en batalla. Se le dio el nombre de flor de nochebuena porque normalmente florece en diciembre.

Se usa como un medio para aumentar la leche en las mujeres que amantan; las cataplasmas y fomentos de cuetlaxóchitl se aplican para algunas enfermedades de la piel como la erisipela

Los pétalos machacados de la flor mezclados con la resina de los pinos –oxtle– y otros elementos, eran usados para teñir el cuero y algunos textiles

El embajador de los Estados Unidos –1828– R. Poinset, tuvo predilección por esta planta a grado tal que le dio el nombre de poinsetia, nombre con el que se le conoce en el vecino país y en otros países europeos a donde dicho embajador la envió.

Durante las fiestas decembrinas, la flor de nochebuena es la planta de ornato que da el toque de vida y esperanza, conjugando la tradición prehispánica con la religiosa correspondiente a estas fechas.

La muerte

Por Alonso Marroquín Ibarra - 2 de Noviembre, 2008, 11:00, Categoría: Mexicanerías

Por Alonso Marroquín Ibarra




2 de Noviembre de 2008. Ciudad de México

Fotografía de Alonso Marroquín Ibarra


... yo les llamo a los muertos mis amigos,
y les llamo a los vivos mis verdugos.

Juan de Dios Peza

Nos falta sangre en las venas
pa' aguantar lo que sentimos
y más hoyos en la tierra
para la hora de morirnos,
donde enterrar tanta muerte
de esto que hoy tanto vivimos.

Marco Antonio Solís

Patas de catre,
Patas de hilo,
Siríaca,
La Chaneca,
La Flaca,
La Calaca,
La Tilica,
La calaca tilica y flaca,
La Huesuda,
La Pelona,
La Calavera,
La Caneca o,
simplemente, La Muerte.

Nombres mexicanos de la muerte

El día que yo me muera, compadre, no me lloren...
¡Tráiganme un Mariachi y canten!
¡No me lloren, canten!

Reflejo de nuestra idiosincrasia

Si me han de matar mañana,
que me maten de una vez.

La Valentina, canción mexicana

El día que a mí me maten
que sea de cinco balazos
y estar cerquita de ti
para morir en tus brazos

La Cama de piedra, canción mexicana

¡Mátenme pa" que me muera,
que esta vida, sin ti, no me sabe

Anónimo

El muerto murió
y la viuda está muy triste
porque el muerto se peló.

Canción mexicana

A mí la muerte me pela... los dientes

Bravuconada

 

Se va la muerte cantando
por entre la nopalera:
-¿En qué quedamos, Pelona,
me llevas o no me llevas?

Tomás Méndez

Saludos y buena fortuna

Gonzalo Curiel

Por Juan Cervera Sanchís - 29 de Octubre, 2008, 22:00, Categoría: Artículos

Por Juan Cervera Sanchís

 

Entre los grandes maestros de la música popular en México, Gonzalo Curiel Barba, hijo de Juan Nepomuceno Curiel y María de Jesús Barba, es un adelantado, musicalmente hablando, de su tiempo, al que, sin duda, se anticipó con cada una de sus geniales obras, como podemos constatar en sus maravillosas armonías y en cada uno de los tonos, y los empleó todos con talento magistral, presentes en sus admirables composiciones.

Gonzalo Curiel, nacido el 10 de enero de 1904 en Guadalajara y muerto el 4 de julio de 1958, a los 54 años de edad y en plenitud creadora, en la Ciudad de México, fue además, como consta en las letras de sus canciones, ya que la mayo­ría de esas letras fueron de su autoría, un sentido y estremecido poeta, lo que, al parecer, se ha pasado por alto.

Nosotros, aquí y ahora, queremos resaltarlo, junto con la multiplicidad de sus muchos otros talentos.

En verdad, Gonzalo Curiel, fue un artista esencial, cuyo impulso vital y fuerza creadora, continúan latiendo, con permanencia indeleble, en su emotivo y bello legado musical.

Podemos afirmar, en nombre del arte y de la vida, que Gonzalo Curiel está vivo, aunque su vida fue una despedida, en sus sentidas y poéticas composiciones.

Sí, Curiel, da la sensación de que en todo momento está diciendo adiós a la vida y al amor.

Fue un artista del amor y de la vida y, en cada una de sus canciones, lo está testimoniando:

"Jamás, jamás / habré de volver". Curiel vivió y compuso sus poemas-canciones entre desgarrados adioses y anhelos de vuelta, y así lo subraya en "Vereda tropical”:

"¿Por qué se fue!, / tú la dejaste ir, vereda tropical, / hazla volver a mí, / quiero besar su boca otra vez junto al mar".

Náufrago de sus emociones, Gonzalo Curiel, alguna vez, en mitad de sus continuas y constantes desventuras y aventuras amorosas, probó y saboreó la miel de la dicha, y, en "Son tus ojos verde mar", lo celebra en flor y luz de canto:

"Naufragué en el verde mar / luminoso de tus ojos / pero al fin pude alcanzar / la playa ardiente de tus labios rojos".

Toda una fiesta del alma y la carne, heridas, de Gonzalo Curiel, el artista, a quien, las más de las veces, el amor le jugó con cartas marcadas y dolientes traiciones, que hicieron añicos sus más altos ideales. Veamos, es decir, cantemos con él:

"!Ay!, eres mala y traicionera / tienes corazón de piedra / porque sabes que me muero / y me dejas que me muera".

El poeta, sollozante y malherido de amor, que vivía, sentía y cantaba, a toda vida y a todo dolor, en el corazón de Gonzalo Curiel, se expresa en esas letras que tan desgarrada y emotivamente lo retratan como al hombre y al artista que fue entre temores y desesperanzas:

"Temor de ser feliz a tu lado / miedo de acostumbrarme a tu calor". Versos que lo perfilan y lo desnudan. Versos:

"¡Cuánta desesperanza! / ¡Qué vacío tan profundo! / Repicar de campanas / en mi tarde mortal".

Y así, Gonzalo Curiel, confiesa: "Incertidumbre es el dolor de amar / incertidumbre es el dolor de amor".

Metáforas amargas, desconsuelo sinfín: "Voy buscando una huella de amor / persiguiendo un perfume de flor / Era mujer y mintió / igual que todas las mujeres... / me dejó. / ¡Qué amargura, Señor!"

Aunque pese a ello, Gonzalo Curiel, nunca perdió la esperanza en el amor ni en la mujer y, mucho menos, en la música y en el verso, y es por eso que afirma:

“... aquel romance se volvió canción".

Es lo espléndido y magnánimo de los amores rotos y de las traiciones: se vuelven acordes y melodías y se transforman en versos y estrofas, pues al fin de cuentas cantar es llorar y llorar es cantar y Curiel apuesta sin lágrimas por la despedida:

"Sin lágrimas será la despedida / sin lágrimas nos diremos adiós".

La vida en sí es una sucesión de adioses y Gonzalo Curiel, soñador sublime, lo sabía, lo vivía y lo dejó impreso en sus hermosas y profundas canciones:

"Soy un soñador que persigue / una inútil promesa / soy forjador de ilusiones / de rara belleza".

Fue pues, Gonzalo Curiel, un enamorado del arte y la belleza, y es lo que se transpira y se sigue transpirando en sus composiciones, como advertimos, en "Luna amiga":

"Ya se va la tarde / ya se muere el sol / ya se fue la vida / de mi corazón".

Su primer éxito fue "He querido olvidarte", canción que interpretó el Doctor Alfonso Ortiz Tirado; continuó con "Dime", estrenada por José Mojica en el Teatro Abreu de la Ciudad de México. En 1936 compuso "Vereda Tropical" canción intemporal, pues ayer como hoy y, sin duda mañana, seguirá cautivando a todos cuantos por primera vez la escuchen. Esta canción, por cierto, se interpreta también en versión alemana, inglesa, francesa e italiana.

No hay que olvidar que Gonzalo Curiel incursionó en 1948 en el orbe de la música clásica, fruto de ello es su Concierto para piano número 1 en Db, estrenado en un programa estelar de la XEW, radiodifusora en la que debutó su autor como pianista, al frente de su propia orquesta, "El Escuadrón del Ritmo", a los 26 años de edad.

Gonzalo Curiel fue cofundador de la Sociedad de Autores y Compositores de México, sociedad que dirigió en dos ocasiones.

Es autor de tres conciertos para piano y orquesta, de más de 150 canciones, de la música de más de 140 películas, entre ellas ocho estadounidenses y tres francesas.

Mundo Calabaza

Por Herpes Trismegisto - 24 de Agosto, 2008, 23:15, Categoría: Los inconformes

Por Herpes Trismegisto

Entonces, me pregunta: ¿Y cómo ves el mundo?

Le contesto: Como un mundo calabaza. No hay otra forma de verlo. Todo está descompuesto. No hay lugar a donde voltees y no veas porquería. La sociedad está podrida, si no, mira hacia arriba y luego hacia abajo. Arriba, ¿quiénes están? Están los ricos, los políticos, los que se llaman hombres de empresa, los que se persignan a diario y lo mismo venden drogas que corrompen menores o los usan para sus perversiones sexuales. Están los cuates de trajecitos muy fain, usando corbatas chillonas, esas de rechíngame la retina, siempre a la moda, de telas chidas; esos que se meten a los restoranes donde cada cuenta que pagan le daría de comer a una familia pobre por un buen de tiempo. Ellos se gastan el billete así porque no les cuesta ganarlo; si tuvieran que trabajarlo como la raza, neta que ni tendrían tanto, ni lo tirarían de ese modo.  Arriba también están esos que se dicen comunicadores que más bien son incomunicadores o descomunicadores, ¿me entiendes? Nunca dicen la neta: o la ocultan o la cambian a su conveniencia y antojo… Los descomunicadores atrofian cerebros, los condicionan… Y eso en el mejor de los casos. Ya ves que con la televisión hacen que pienses como ellos quieren, que consumas lo que ellos quieren, que hables y te vistas como ellos te lo ordenan… porque te lo están ordenando, aunque no te des cuenta.

El chavo que me está entrevistando se queda como ido cuando me callo. Luego reacciona: ¿Entonces tú crees que arriba todo está echado a perder?

¡Chale!, ¿a poco tú no lo crees? ¿O no te das cuenta? Pero ya te dije que lo mismo es arriba que abajo, así como dice uno de los grandes principios herméticos: "como es arriba es abajo". Mira, le digo... Vamos viendo. Si hay un cuate que le paga a las putas es porque hay mujeres que están dispuestas a ser compradas, ¿no?; por necesidad o por lo que tu quieras, pero las hay. A los que venden droga les vale madres que los que las consuman se mueran; lo único que les importa es el billullo y saben que siempre habrá más consumidores, y si faltan, pos ellos los inducen. Pero también el que consume la droga está podrido, de entrada no se quiere y está dispuesto a sacrificar su salud, su familia, su entorno, incluso su libertad si lo agarran los de la poli, !los hijastros de luzbel! Abajo están los derrotados, los que no aspiran a nada, los que no sueñan, los que en lugar de luchar y seguir adelante, se echan como si fueran leones a ver el fútbol con sus cheves bien helodias, mientras la vieja les cocina y los aguanta; y así, si no son felices, por lo menos se hacen güeyes cada que pueden y a veces pueden más veces de las que creemos… Son sus ratitos donde se sienten señores, conocedores, donde cambian el mundo deportivo y cada pendejo piensa que sabe más que el otro…

El galán que tiene el micrófono en la mano, así se siente él, me suelta un torito: ¿No es la tuya una forma derrotista de ver el mundo?

Le reviro con otras preguntas: ¿Y cuál sería la triunfalista? ¿Pensar que todo está de poca madre? ¿Qué los ricos nos van a hacer el favor de acabar con la pobreza? ¿Que la policía se va a volver honrada? ¿Qué los políticos un día nos van a cumplir todas las promesas que hicieron en sus campañas? Me recuerdas al Chava Flores, en su canción ¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?

Entonces me corta y me dice: Me refería a que no todo es negativo…

Le quito la palabra y sigo: Hay cosas positivas, pero son las menos. Mira, si así como visto, con esta usanza, se me ocurre aparecerme por Polanco, me ven como un insecto extraño, cuando no venenoso. Y al revés sucede igual, si uno de los popof de Polanco viene por acá a nuestros rumbos, no faltará algún barrio que diga "y este bañadito de qué jaulita de cristal se salió".  Y lo mismo es en Estados Unidos y en Argentina o España. Este pedo es universal.  Está presente, como decía el Carlos Marx: la eterna lucha de clases: los de arriba y los de abajo: los que pisan y los pisoteados: los que arrastran y los arrastrados: los que joden y los jodidos… Las cosas se han ido tanto a los extremos que los intereses de unos y otros son totalmente distintos: uno lucha por no pasar hambre el día de hoy, el otro por acumular más y más; uno quiere dejar de estudiar para trabajar y ganar algo de lanita; el otro piensa en vacacionar muy de jodida en Cancún; uno piensa en que el hermano o el tío le mande unos dólares para irse para el otro lado porque aquí la tierra ya no deja, mientras que el otro está pensando en que se vayan todos para apropiarse de una buena vez de sus tierras. Pareciera que ya no hubiera Patria, que ya no hubiera Nación, que ya no hubiera país… Ya casi, casi, existe un Dios pa" los ricos y un Dios pa" los pobres. El primero parece que si los oye, nunca los desampara; el segundo… tal vez esté dormido, o algo así porque o no los quiere o no los pela. Ya sé: ha de estar jugando golf con aquel prelado de Ecatepec… el Enésimo Cepeda.

El chavo con cara de muy interesado sigue preguntando: ¿Y esos mundos no pueden integrarse?

Me aburre el chavito, pero le contesto con algo de agresión: ¡Uy! Pos sí, están integrados en este mundo calabaza. ¿Qué no lo ves?  Estamos hablando de la realidad y más claro ni una cerveza cuando tiene uno mucha sed. Los de arriba no podrían tener lo que tienen sin los de abajo y los de abajo no podrían estar tan mal si no se hubieran dejado de los de arriba. Están íntimamente vinculados. Si, señor, claro que sí, si que sí, pos cómo no… Ja, ja, ja, ja… ¡Qué cara pusiste! No te me espantes, mi chavo, no pasa nada.

Es que me desconcertaste un poco…

Le aclaro, para que se le quede y no lo olvide: Así es Herpes T. Así soy yopo. Nopo hapay pepedopo, o sea: no hay pedo. Usté llévesela leve. ¿Tienes más cuestions? Suéltalas.

Mi entrevistador se arma chido de valor y pregunta: ¿Qué vale la pena para ti?

La pienso, y le contesto en serio: La neta, muchas cosas. Hay cosas grandiosas, muchas más allá de la mezquindad del hombre: la naturaleza, la tierra y verla producir, las costumbres de nuestras etnias, que se han mantenido a pesar de tantos intentos para borrarlas, nuestros indígenas dignos… Los colores, la música, pero la música de a de veras, no la comercial… aunque salga de un tamborcito, de un cascabel de víbora, de unas varitas o de una garganta aguardientosa; los escritos, las historias…

¿Los premios Nóbel, por ejemplo?

No hablo de esas historias… Duda siempre de los premios, todos están coluditos, es lo mismo. Si el premio Nóbel de literatura hubiera existido en los tiempos de Esquilo, de Homero, de Ovidio o de Shakespeare, de seguro se lo hubieran dado a algún Kalikrates de Efeso o a algún Joseph de Whitechapel, no a los que realmente lo merecían. Las letras prevalecen por su contenido, no por sus preseas, ni por las medallas. Se necesita literatura para el pueblo, teatro para el pueblo, radio y televisión para el pueblo, Internet para el pueblo. No hablo nada más de México ¿eh? No me vayas a limitar. Ya sé que tal vez pienses de mi como muchos: ¿y éste de cual fuma o cada cuando? o ¿qué zopilote le anido en el coco? Pero algo sí te aseguro: tal vez no piense tan chingón como los premiados con el Nóbel o con el Príncipe de Asturias o con la presea Belisario Domínguez, pero sí pienso libre. Nadie ni nada ata mi pensamiento. Pero déjame regresar a lo que vale la pena.

La palabra entera, la que no se dice para adular ni para engañar, sino la que porta la verdad, la que nos enseña, la que orienta y aclara, la que echa luz en el camino, la que usan para cantar los indígenas, la que sueltan los buenos padres a sus hijos. Vale la pena el pensamiento puro y las acciones que lo siguen y los líderes que lo difunden más allá de posesiones y vanagloria. Valen la pena los niños y los cuidados que les demos para que no se pudran su mente y sus entrañas. Vale la pena cada día, para luchar, para la equidad, para la esperanza. Valen la pena la música y los cantos que salen de nuestros corazones… Son cosas que no ha podido desaparecer este mundo calabaza. Son las cosas en las que andamos algunos. Las voces antiguas, las de nuestros mayores, las de los ancestros son nuestras guías. Esas voces son el tronco que empieza atener algunas ramitas, es el árbol que verdecerá.

- - -

Bueno chavos. Los choros escritos en los párrafos anteriores, los rescaté de una copia que me dio el chavito que, grabadora y micrófono en mano, me entrevistó hace algunos meses. Se me presentó medio pandroso, como queriendo parecerse a los que somos, en buena medida, marginados, diciendo, al menos en eso fue neto y cristalino, que tenía que hacer un trabajo para su clase de sociología en la facultad ¿o sería clase de osciología? Para el caso es lo mismo.

Pos ya está. Me despido, como la roña, que también se pega, y ¿les digo algo? no se la coman completa. ¡Piensen libre! Esa es tal vez la única salida, muy a la larga, de este mundo calabaza. Me voy a ponerle la oreja a unas rolas de buen rock que, aunque no les guste a muchos, también se volvió cultura. ¡Pásensela chido!

Pura piedra - Monumento a la Revolución Mexicana

Por Alonso Marroquín Ibarra - 24 de Agosto, 2008, 22:15, Categoría: Más que mil palabras



Pura piedra - Monumento a la Revolución Mexicana
Fotografía: Diego Durán Velázquez

Cantar y cantar lo nuestro

Por Alonso Marroquín Ibarra - 18 de Agosto, 2008, 5:15, Categoría: Artículos

Fotografía propiedad de Alonso Marroquín Ibarra

Por Alonso Marroquín Ibarra

Por aquel entonces había integrado yo un grupo, Barricada, que se dedicó a la interpretación y difusión de la música latinoamericana. El nombre del grupo fue la consecuencia de un propósito: defender lo propio ante la invasión desmedida de la música norteamericana.

Nos llenamos el alma de nacionalismo y de pasión por todo lo que nos une en nuestro continente y entonamos las canciones de nuestra América hermana. Nuestro repertorio recogió los viejos y los nuevos compositores, la música tradicional desde el Río Bravo hasta la Patagonia, llenándose las guitarras con todos los rasgueos y compases posibles, juntando charangos, cuatros, bombos legüeros, tiples, quenas, dulzaínas y todo instrumento imaginable que estuvo a nuestro alcance. Las manos faltaban para hacer vibrar las cuerdas y sacarle los ritmos a las percusiones.

El grupo de Los Folkloristas ya había empezado su destacada y encomiable labor y casi como lapas nos pegamos a ellos para aprenderles y cantar... Cantar con todo, desde las tripas; cantar para todos, no sólo en los escenarios de paga. Fuimos a los barrios, a las plazas, a los camiones (autobuses), a los mercados, a las escuelas y cantamos y cantamos y cantamos. Nos integramos con otros iguales, intercambiando experiencias, acabándonos las noches, descatalogando al sueño, y el entusiasmo en vez de menguar, crecía.

Ahí estaba la nueva trova cubana, la música reflexiva de Enrique Ballesté, la guerrera de Gabino Palomares, la poco difundida en México de Atahualpa Yupanqui, el neofolclor chileno. Ahí también, las voces de Violeta Parra, de Soledad Bravo, de Mercedes Sosa, todavía no invadida del todo por su superego, el esencial Víctor Jara y su Canción del Poder Popular, Daniel Viglietti, Facundo Cabral sin sus apegos afrancesados o místicos, Alberto Cortez siempre burgués con su filosofía de vida...

Un verdadero mosaico de riqueza musical, toda nuestra, en la mesa, en las gargantas de todos los que quisieron entonar, en los oídos de los que quisieron escuchar y en la memoria de todos los que participamos.

Música latinoamericana, verdadera vida,
tonos ya de lamentos o de amores perdidos,
lo mismo que de bravos embates contra lo extraño.
o de sentir profundo por ese amor a la tierra.

A desalambrar, a desalambrar...
que la tierra es nuestra, es tuya y de aquél...
Daniel Viglietti

Yo no canto porque sé,
ni porque mi voz sea buena...
Canción popular mexicana

Eso de jugar a la vida
es algo que a veces duele...
Enrique Ballesté

... él volvió, volvió casado,
ella se murió de amor.
José Martí - Oscar Chávez

...muchas cañas hay en Cuba
pero aquí hay cañas también.
Alonso Marroquín Ibarra

Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo...
Violeta Parra

...eran los hombres barbados
de la profecía esperada.
Gabino Palomares

...y todos se entretenían
guitarreando hasta el desvelo.
Atahualpa Yupanqui

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia...
Carlos Puebla

Voy a cerrar por inventario,
retiro del mostrador la mercancía quedada...
Xulio Formoso

Sol redondo y colorado como una rueda de cobre
a diario me estás mirando, a diario me miras pobre...
Canción revolucionaria mexicana

Sapo de la noche, sapo cancionero
que vives soñando junto a tu laguna...
Hugo Chagra

Y cantamos en ciudades grandes, medianas y chicas, en poblados lejanos, allá en los pobres caseríos, en los llanos, en la sierra, en la selva, en la aridez del norte, en todo rancho. Y seguiremos cantando esa música nuestra, vital y liberadora, de tonadas sentidas que se meten muy dentro con su ritmo, llenas de sabor a tierra y a sol, a mañana fresca, impregnadas de sangre india y mestiza, canciones resultantes de conquistas viejas para reconquistarnos a nosotros mismos.

Mientras tenga cuerdas, mi voz
ha de cantar donde pueda
y si requiere una canción,
présteme nomás la madera
que hermanándome con ella
le daré satisfacción.

No pregunte de 'onde soy
que eso no tiene importancia.
Así como vengo, voy,
sin gustarme la jactancia.
Sígame con la guitarra.
De canto es la noche de hoy.

¡Cantar y cantar y cantar lo nuestro, siempre ha valido la pena!

Esquizofrenia real

Por Rodrigo Alonso Marroquín Posada - 16 de Agosto, 2008, 23:30, Categoría: Contando cuentos


Imagen tomada d http://mondomedico.wordpress.com

Por Rodrigo Alonso Marroquín Posada

Nuestra historia comienza en una casita en una de las mejores ciudades a nivel mundial de nombre Utopos. Un lugar que se encuentra donde nunca pasa nada.

En esa casa vivía yo, un buen empleado, con una buena familia, con una vida rutinaria.

Bob, ese era mi nombre.

A pesar de todos mis logros no tengo nada de que enorgullecerme porque ya estoy muerto.

¿Te preguntas por qué?, ¿quieres saber? ¿Por qué quieres saber y, más difícil, para qué? Aunque no me contestes, te lo diré.

Como cualquier persona en Utopos tenía un trabajo que me sostenía a mí y a mi familia. Tal vez no era el que quería, pero era el que me mantenía vivo (o eso creían todos) antes de que las cosas sucedieran.

Un martes 13 de diciembre, desperté y me di cuenta de que lo que había hecho en mi vida no se acercaba a lo que en realidad quería. Mi familia era insípida, el trabajo indeseable… la casa representaba lo que odiaba y el monstruo de la rutina me había consumido. Todo me recordaba que mi vida era miserable.

Al siguiente día fui con mi psicólogo y me indujo a crear a Scrush, que era yo si hubiera hecho todo lo que algún día quise. A partir de ese momento, junto a mí, mi creación se veía como yo, pero mejor, mucho mejor. Desde ese día, Scrush siempre hacía lo que él, es decir yo, quería; pero no siempre era bueno; a veces era malo, demasiado malo.

El 17 de enero mi esposa estalló en llanto, porque pensó que se me había olvidado nuestro aniversario. Realmente nunca lo olvidé. Me acerqué a ella y le di un golpe tan fuerte que me rompí los nudillos de dos dedos. Ella me miró de una manera diferente. ¡Me sentí tan bien!

La situación familiar se tornó densa y difícil, pero no me importaba.

Todo era genial, hasta que el 13 de abril noté que Scrush tomó agua real, de un vaso real. Nunca había pasado eso. Lo había visto hacer actos semejantes pero con objetos inexistentes. ¿Cómo lo hizo?, nunca me lo dijo, pero parecía disfrutar cada vez que hacía cosas como esa. En realidad para mí no era importante; nunca le di prioridad; ya hasta se me hacía normal.

Todo cambió el día que entró a mi casa como alguien real y se presentó como yo ante mi familia. Nadie entendió, incluyéndome, pero a partir de ese suceso vivió en mi casa día tras día. Nunca se iba. ¿Por qué?

Todo está mal. Scrush parece agradarle a mi familia más que yo, pero es imposible,  él no existe, no existe. ¡Ja, ja, ja, ja…!

¡Me harté! Iré con mi psicólogo el miércoles 14 de septiembre y acabaré con esto. Sí, eso es lo que haré.

Durante mi sesión me dijo que todo era una ilusión. Al parecer padecía de esquizofrenia. ¿Cómo puede ser tan ciego? Todos lo ven excepto él. Scrush estaba junto a nosotros gritándole que al salir de su trabajo moriría, y así fue. Yo intenté prevenirlo de lo que iba a pasar, pero al sentirse amenazado, optó por echarme del consultorio.

Conforme pasaba el tiempo observé que mi familia y allegados me notaban menos, me prestaban menos atención y la centraban en Scrush. Yo pensaba: él es nuevo, es diferente; se les pasará.

Conforme el tiempo pasaba más se les olvidaba que existía, hasta parecía que era invisible. ¿No me veían? ¿Qué sucede? ¿Soy real?

Me di cuenta de algo muy interesente, ¿Cómo puedo confirmar que algo es real? No importa lo que se haga, siempre se puede demostrar lo contrario. ¿Hay algo real?

¿Y, si yo soy Scrush, y mi creador está tan perturbado que me hizo igual, perturbado? ¡No! ¡Yo lo cree, y yo puedo destruirlo!

Llegué a mi casa, hablé con mi esposa. Parecía ignorarme y de alguna forma era así. Yo no existo. ¿Como pudo ser? Estoy confundido.

Llevo dos días llorando en una esquina y nadie me ve, excepto Scrush, ese maldito. Se robó todo y no sólo eso. Cuando me ve se mofa de mí, se burla del aburrido y fracasado Bob. Puedo solucionarlo: me acercaré a él y lo asesinaré. Si le di vida, le daré muerte.

Ese día 14 de diciembre (justo un año antes había creado a Scrush), me acerqué a mi cama y lo vi recostado con mi esposa. ¡Qué lindos se ven abrazados, después de haber convivido amorosamente! ¡La escena es casi arte! Me conmoví tanto que hasta pensé en morir cuando él me olvidara. ¡Reaccioné! Lo apuñale 15 veces en la espalda. Al fin y al cabo no es delito matar a alguien que no existe.

15 de diciembre. Bob, Scrush… Morí de 15 puñaladas en la espalda; amanecí en una cama empapada de sangre, con la bella melodía de los gritos de mi esposa provocados por mi cuerpo sin vida.

¿Qué fue de todo esto?

Sencillo: acusaron a mi esposa y la encerraron por causa de asesinato probable o algo así. Para su futuro sólo hay rejas y demencia.

A mis dos hijos los adoptó una familia que con el tiempo los convertiría en vagos y malvivientes.

En fin esta es mi historia y…  tú, ¿eres real? Yo creo que no,  porque esta ciudad es Utopos, un lugar que se encuentra donde nunca pasa nada.

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