Entrevista con el mesero

Por Leonel Puente - 22 de Agosto, 2015, 13:09, Categoría: Entrevistas

Entrevista con el mesero.

En el marco de un bello recinto –el restaurante Cordon Blue ubicado en la Casa de Francia de la colonia Juárez—y después de un  exquisito almuerzo,  tuvo lugar una interesante conversación con Ubaldo Reyes, mesero de profesión. He aquí un resumen de aquella grata entrevista:

LP. – Vamos al grano, te haré la pregunta más importante: ¿te gusta tu trabajo?

UR. – Sí, claro, me gusta bastante; además te da la oportunidad de conocer a gente de todos los niveles sociales y de diferentes culturas.

LP. - ¿Cuántos años llevas trabajando como mesero?

UR. - ¡Újule!, más de 20 años, pero empecé como auxiliar de barman, lavando vasos. Luego pasé a ser auxiliar de comedor, el famoso garrotero, y luego obtuve el puesto de mesero.

LP.- ¿Cuántos tipos de servicio conoces?

UR.- El francés, el americano, el inglés, el ruso y el servicio de buffet.

LP.- ¿Cuáles son las cocinas mejor reconocidas a nivel mundial?

UR.- La francesa, la china, la española, la italiana y, por supuesto, la mexicana.

LP.- ¿Qué tiene tan especial la gastronomía francesa para ser considerada por muchos como la mejor del mundo?

UR.- Pues el gusto se rompe en géneros, como dice el dicho; pero sí, algo hay de eso porque tiene una gran variedad de platillos y vinos con los cuales se pueden armar excelentes maridajes.

LP.- A ver… defíneme que es un maridaje, con palabras sencillas.

UR. – Es una combinación armónica entre un platillo y un vino.

LP. - ¿Consideras que ser mesero es un oficio, una profesión un arte o, simplemente, una “chamba” para ganarse honradamente la vida?

UR.- Es todo eso a la vez, depende del grado de compromiso, de capacitación y habilidad del mesero; hay quienes solamente acarrean platillos y bebidas rumbo a las mesas.

LP.- ¿Cuál es la diferencia entre un servicio de restaurante y uno de banquete?

UR.- Pues bastante: en general, el servicio en los restaurantes es más minucioso y personalizado; uno tiene que recomendar y hasta cierto punto vender los productos que ofrece el establecimiento. Pero también hay algunos servicios de banquetes o de buffet muy elegantes, lo que llaman “catering”.

LP.- ¿Has recibido algún tipo de capacitación o te formaste “sobre la marcha”?

UR.- Sinceramente, al principio, me formé “sobre la marcha”, como dices; pero luego tomé un curso de capacitación gratuito de 6 meses en la Asociación Civil SERVIR BIEN. Posteriormente, tomé otro curso de 8 meses aquí, en este restaurante donde te cité (Cordon Blue), que también es una asociación civil y que incluso otorga becas a quienes aprenden un idioma extranjero. Fueron dos cursos de capacitación que me sirvieron muchísimo en mi desarrollo profesional y sigo muy agradecido con ellos. También tomé el curso de DISTINTIVO H, que es un sistema normativo de higiene para la preparación y manejo de alimentos. Posteriormente, tomé un curso de cultura turística para conocer las zonas de interés para visitar; existen infinidad de sitios interesantes en toda la República Mexicana y en el mismísimo Distrito Federal.

LP.- ¿Cuáles consideras tu que son las características de un buen mesero?

UR.- Pulcritud. Puntualidad. Disposición de servicio (y con esto me refiero a ser servicial y útil, no servil y encimoso, porque entonces denigras la profesión y también te denigras como persona). Ser respetuoso. Un cierto grado de cultura para conversar con los clientes si se da la oportunidad.

LP.- ¿Has sido alguna vez encargado de personal?

UR.- Sí, en una ocasión, en un salón de banquetes, durante dos años. Me gustó la experiencia, pero es muy difícil compaginar el compañerismo y el trabajo.

LP.- ¿Es duro el ambiente en este ramo?

UR.- Sí, especialmente los horarios: uno tiene hora de entrada, pero no de salida; a veces hay que cubrir, repentinamente, turnos extras o, en ciertas ocasiones, uno trae graves problemas personales y aun así hay que atender con toda amabilidad y eficiencia porque los clientes no tienen la culpa.

LP.- ¿Piensas o has pensado alguna vez cambiar de empleo?

UR.- No. Mientras mis condiciones físicas y mentales continúen bien, seguiré en esta profesión que elegí.

LP.- ¿Crees que el mesero tiene algo de psicólogo?

UR.- Sí, de hecho mucho, porque tiene que tener buen tacto para tratar con las personas y la perspicacia necesaria para captar sus estados de ánimo; debe ser oportuno sin invadir el espacio ni el tiempo de sus comensales.

LP.- ¿Crees que el trabajo del mesero es valorado en México?

UR.- Yo creo que no… o bueno, ya lo dije… espero no meterme en problemas por esta opinión. Hasta cierto punto tiene reconocimiento, pero eso va más allá de una buena propina. Yo no conozco Europa, pero he sabido que por allá si se considera una profesión, incluso entre los propios meseros; aquí eres mesero y ya; más bueno o más malo, pero simplemente un sirviente en general.

LP.- ¿Qué hay de cierto en que los meseros son muy borrachos, peleoneros y mujeriegos?

UR.- ¡Ja, ja, ja! Mejor pasemos a la siguiente pregunta, no quiero comprometer a nadie.

LP.- Una última y nos vamos. ¿Crees que las propinas son el reflejo directo de un buen desempeño?

UR.- Sí. Es una gratificación que el cliente te da con frecuencia cuando se siente bien atendido; pero estoy consciente de que no es una obligación y que lo más importante es que se vaya contento. El mismo marketing lo dice: se deben establecer relaciones cordiales y duraderas con el cliente, eso es lo más importante; las propinas llegarán solitas si uno ama verdaderamente su trabajo.

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LAS ARTES

Por Juan Cervera Sanchís Giménez y Rueda - 19 de Junio, 2015, 6:02, Categoría: Viviendo poesía

En Las Artes,

hoy Maestro Antonio Caso,

allá en la Ciudad de México,

hubo un tiempo en que tú y yo,

los domingos, viajábamos en tranvía.

Cierro los ojos y vuelvo

por la  calle de Las Artes

a soñar, oh vida  mía,

que mi vida ha sido un sueño,

un sueño que no termina.

Por la calle de Las Artes,

bajo el sol de Andalucía,

esta delirante tarde,

mi corazón  malherido

vuelve a caminar contigo

y, contigo,

por la calle de Las Artes

vuelve a creer en la vida.

 

JUAN CERVERA SANCHIS  Y GIMENEZ Y RUEDA

 

ANDALUCÍA,  JUNIO, 2015

VISITA:

Proyecto Cultura Chobojos – El círculo azul

 

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Sólo quizá...

Por Leonel Puente Colin - 26 de Septiembre, 2014, 12:50, Categoría: Maldita realidad

Quizá, y sólo quizá, las piezas en movimiento son más bellas que las que se quedan estáticas y firmes, resistiendo... cuestión de enfoques. Quizá sí, quizá son más bellas las piezas en movimiento, puede que incluso se vuelvan indomables. Y ahora que estoy a punto de cumplir 45 años y que seré abuelo en unas semanas, no me queda otro camino, ya sin alcohol y sin tabaco, que la batalla directa contra todos mis terribles fantasmas.

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EL INVENTOR

Por JUAN CERVERA SANCHÍS JIMÉNEZ Y RUEDA - 30 de Junio, 2014, 1:40, Categoría: La llaman poesía

Soy esclavo de mi invento,

yo te inventé, pero yo,

en verdad, no soy tu dueño,

que soy tu esclavo mayor;

son las cosas de la vida,

son las cosas del amor

y aunque no me crea nadie

lo mismo le pasó a  Dios.

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Crayolas

Por Leonel Puente Colin - 13 de Julio, 2013, 9:33, Categoría: La tiendita... de todo

¿Quiénes inventaron las crayolas?

A. Sacco y Vanzetti.

B. Los hermanos Grimm.

C. Las hermanas Bronté

D. Ninguno de los anteriores.

A quién conteste primero y correctamente se le dará el libro Las enseñanzas de Don Juan, de Carlos Castaneda, con prólogo de Octavio Paz.

Buena suerte a todos. Les envío un caluroso saludo y un abrazo total.

Hasta la próxima, camaradas. Tengan la bondad de ser felices mientras tanto.

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México es un desierto

Por Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda - 11 de Junio, 2013, 16:27, Categoría: Viviendo poesía

México es un desierto.

Sin ti, México es un desierto para mi.

Era México, Amor, un paraíso.

Era, Amor, un oasis.

Era  mi  edén. Mi vida.

Era mi vida México.

México eras tú

y, sin ti, mi Axaí,

México ya no es México,

que es un desierto México;

que es la desolación de las desolaciones;

que México  no es México,

que aquel México que tú y yo compartimos

y en que tú y yo soñamos y nos amamos

y tejimos inocentes y bellas ilusiones,

murió mi Amor  contigo.

Murió y murió aquel México

y yo le digo adiós a aquel México nuestro

y me lo llevo contigo y conmigo

a nuestra bien amada Andalucía

donde renaceremos al unísono

el día  que yo muera junto al Guadalquivir

allá en Lora del Río, que será, Amor, el día

en que  realmente tú morirás, moriremos,

como siempre soñamos que  tú y yo moriríamos,

para ir, asidos de la mano y sonriendo,

al encuentro con Dios,

maravillosamente  enamorados

y ya  niños  muy niños,

y por y para siempre unidos,

jugando a la alegría y en la alegría

en el recreo libérrimo de la casa de Dios,

en donde Dios, desde siempre, mi Amor,

nos ha estado  esperando.

 *

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA

Sábado 8 de Junio 2013.

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NÚMEROS

Por María Cristina Posada Vargas - 31 de Enero, 2013, 16:26, Categoría: General

Estadísticas 2012 del Mundo Cultural Chobojos

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Miguel Bosé

Por Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda - 15 de Octubre, 2012, 10:29, Categoría: La tiendita... de todo

Espigado y desgarbado. Pícaro. Lejano. Próximo. Siempre juguetón. Capaz de sonrosarse de asombros y pequeñas vergüenzas. Inteligente. Humano. Cálidamente comunicativo. Carnal. Espiritual. Con un collar de fragantes canciones al cuello. Hecho de alas y fantasías. Todo eso y mucho más es Miguel Bosé. Españolísimo. Madrilenísimo. Universal. Corazón que sabe darse desde los veneros de su sangre por cada uno, y todos, los poros de su cuerpo.

Tras llamar con golpes musicales, a lo "Quieres América", "Duende" y "Como un lobo", nos abre la puerta de su suite en el Hotel Nicol, entre rumores de "que no hay" y oleajes, donde "Jonás y La Ballena" vagan por el mar de "La Gran Ciudad". Ah, sí, "corazón infame", entre versos sueltos: "Tacón pintado de carmín. Betún./ Y un antiguo dorado. Sin carnet. Debut". Surrealismo puro. Miguel Bosé y su sentido del humor:

"Me río de todo", nos dice. Y se carcajea de su sombra.

Canastas de frutas. Fresas y miedos:

"¡Me comí un kilo de fresas!" Y luego reflexiona: "¿Tú crees que me enferme?"

-Te puedes morir.

"No me digas eso". Y frunce el ceño. Luego lanza un sonoro: "Ja, ja, ja..."

Sin darle tiempo de respirar le preguntamos:

-Tú sabes, Miguel, ¿por qué y para quién cantas?

Respira profundamente y responde:

"Para mí mismo, y después, para todas las personas que me quieran escuchar".

- ¿Dónde naciste realmente?

- En Panamá, pero soy muy madrileño. Uno es de donde vive su infancia y su juventud. Por ejemplo: tengo unos primos que nacieron en Italia, pero completamente se han creado en Madrid, ellos son, pues así se sienten, españoles.

- ¿Qué persigues con tu arte?

"La posibilidad de encontrarme a mí mismo. El hombre es un desconocido en búsqueda de sí mismo en esta misteriosa e inexplicable aventura cósmica".

- Bajemos de las estrellas, Miguel: ¿Qué es el dinero para ti en esta aventura terrestre de cada día?

"Bueno, bueno, bueno" –balbucea, sonríe, y nos dice: "El "parné", como dicen los gitanos, nunca está de más. Si uno tiene "parné", si no andas seco de cartera y agujereado de la chequera, te sientes más tranquilo. El "parné" da una gran tranquilidad psicológica y cuando tienes depresiones, que traen como consecuencia ataques de consumismo, y te da por comprar y comprar como "chalao", pues si tienes "parné" y puedes comprar los nervios se calman. Para eso, entre otras cosillas, sirve el dinero, amigo Juan".

- Entendido, Miguel: ¿Tú crees que todos los seres humanos tenemos un precio?

"Sí. Y es cuestión de llegarles. Pero en esto no nada más cuenta el dinero. Hay personas que no pueden ser compradas con todo el dinero del mundo, directamente, claro, pero con el dinero se pueden comprar las cosas para ablandarla e indirectamente comprarlas o, si prefieres, conquistarlas. Así pues, podemos ablandar a los más duros".

- De acuerdo. Es una bonita manera de comprar. Dime: ¿Crees o no crees en Dios?

- Yo creo que hay muchos dioses. Todo un Olimpo. No podemos culpar a un solo dios de todo este desastre. Si nosotros somos reflejo del poder divino yo sospecho que hay muchos dioses en esa especie de democracia celestial, por supuesto que hay uno Supremo por votación general, pero en lugar de cuatro, cinco o seis años, los dioses cambian de Dios supremo cada 24 horas. De ahí el cambio de un extremo a otro extremo de las cosas que derivan de ellos, como nuestra desconcertante humanidad".

Miguel Bosé sonríe como un niño, entre pícaro e ingenuo, y añade:

"Debe ser tremendo ser el Dios principal en la democracia celeste.

- ¿Qué preocupa seriamente a Miguel Bosé, si es que él toma algo en serio?

"Por favor, yo soy muy serio. Yo lo tomo todo en serio. Me preocupan mis amigos. Son ellos los que más seriamente me preocupan. La amistad para mí es sagrada."

- ¿Qué son para Miguel Bosé sus amigos?

"Hombre, son una gasolina, un alimento. Sin ellos no puedo marchar. Me paro en mitad de la carretera. Mira, Juan, la amistad es la forma más perfecta del amor."

- ¿Por qué es para ti la amistad la forma más perfecta del amor?

"Chico, está muy claro: En la amistad está todo, menos la cama con sus múltiples problemas. La cama es siempre problemática".

- ¿No crees, como tantas personas, que es deliciosa?

"Sí, es un gran invento. Genial. Genial. Los dos inventos más geniales que hasta ahora debemos a nuestra insólita especie, en mí opinión son: la cama y la cocina".

- Rompiendo el ritmo alegre de nuestra charla, Miguel, ¿qué piensas tú de la muerte?

"No me pone triste en este momento. Esta noche estoy de buen humor. Te diré que yo creo en la reencarnación".

- ¿Te acuerdas de algunas de tus vidas anteriores?

"Oh, no, aunque tengo un amigo que dice que recuerda que fue anacoreta en la Edad Media. Pero, la verdad, no le creo mucho. En esto de los recuerdos del más allá hay más fantasía que realidad. Yo sí creo que la escencia que somos no muere jamás, que el alma, eso, va y va y sigue y sigue, pero sin recordar las vidas específicas por las que fue pasando. Nuestra identidad actual se pierde, pero no nuestra escencia."

- ¿Quieres mucho a este cuerpo tuyo?

"Sí, pero prefiero que lo quieran los demás."

- Hablando de cuerpos. ¿Qué tanto has querido a un cuerpo ajeno?

"Locamente. Yo quiero tanto al cuerpo humano que me lo como. Soy antropófago. Mira, no me da tiempo a amarlos. Me los como, me los como... y, luego, ya hablamos, ¿verdad?

- Entendido, Miguel. ¿Qué te parece si hablamos del español? ¿Cómo lo definirías?

"Los defino. El español es un ser genial, encantador, pero brutísimo. El español es la criatura más bruta del planeta y sus alrededores. Te confieso, como decía Unamuno, que me duele España. Creo que España es como una enorme suegra, gorda, gorda, muy gorda, a la que hay que levantar del sillón y darle un puntapié en el trasero para que despierte".

- Correcto, Miguel. ¿Y cómo desearías que fuera nuestra no menos bruta humanidad?

"La humanidad no tiene remedio. Pero si es posible hacerla cambiar, que lo dudo, desearía que fuera más ética, más consciente en todos los sentidos y más responsable con el planeta y sus criaturas. Estamos destruyendo este planeta y, por consiguiente, a nosotros mismos y al resto de los seres vivos. Me gustaría que fuéramos más conscientes y que esto que estamos haciendo no sucediera ya nunca más. ¿Pero cómo hacerle entender a los seres humanos estas sencillas verdades? Esperemos que entiendan, pero..."

- ¿Por quién has vertido más lágrimas hasta ahora en tu vida?

Aquí se hizo el silencio entre nosotros. Pero debíamos continuar y, contra el silencio, por lo entrañable del recuerdo, la pregunta colgada del otro extremo:

- ¿Y por qué has reído y ríes con más desbordamiento?

"Yo río por cualquier cosa. Tengo la risa fácil. Considero, además, que la risa es medicinal. Si tú ríes mucho, estás sano. Hay que reír y reír mil veces al día y aún más".

- ¿Qué haces tú para empezar a reírte por la mañana, lo que se dice en serio?

"Muy en serio te contesto y te voy a hacer una revelación que no he hecho a nadie: Me da risa de suprema salud Hernández Mancha, el líder español de Alianza Popular. Me da tanta risa que tengo en el baño de mi casa de Madrid un gran cartel con una fotografía suya en la que lleva un audífono y nada más entro al baño, en vez de ponerme a cantar, me la paso carcajeándome. Bueno, si me oyeras, pensarías que estoy loco, pero mi ejercicio mañanero para iniciar felizmente el día".

- ¿cómo logras ese ejercicio tonificador cuando viajas? ¿Acaso llevas en tu cartera una fotografía del inefable Hernández Mancha?

"No, no, no es para tanto, pero me lo imagino, ya ves, y no puedo parar la risa". Y así fue, miguel Bosé debió imaginarse al tal Hernández Mancha y comenzó a retorcerse de risa en el sofá durante dos minutos de locas carcajadas".

- ¿Qué político español de hoy te hace pensar?

"Siento mucha simpatía por Enrique Curiel, de Izquierda Unida. Es un hombre extraordinariamente inteligente, pero no creo que llegue al poder".

- ¿Qué piensas de los periodistas? ¿Tienes algún amigo periodista?

"Tengo amigos delincuentes. Tengo toda clase de amigos, pero periodistas no. ¡¡¡No!!!". Y gritó como si le hubiera picado una víbora.

- Oye, Miguel, ¿qué te han hecho mis queridos y respetados compañeros?

"Ay, ay, aaayyyyy. Dime tú, ¿qué no me han hecho esos condenados?

Tan agitado lo ví, que trate de hacerle olvidar que estaba hablando con uno de ellos.

- Bueno, bueno, Miguel, calma. Hablemos de sexo. ¿Qué importancia tiene para ti el sexo en tu vida?

Salta feliz en el sofá. Es otra persona. La palabra sexo lo vivifica. Sonríe. Se lame los labios. Se muerde la lengua y, como todo un sátiro, mastica la respuesta:

"Vital. Vital. Vital. El sexo tiene muchísima importancia para mí. Tanta, tanta, tanta...que llego a la noche ya supercansado. ¿Cómo la ves?".

- Advierto que tus días son muy intensos. Pero dime, de no ser compositor e intérprete que te hubiera gustado ser?

"El arcángel del fútbol, una especie de Hugo Sánchez o Butragueño. Me enamora el fútbol. Ser un gran futbolista me parece bellísimo, pero jugando en las filas del Madrid. Yo soy del Madrid."

- ¿Y la fiesta brava que es para ti?

"Mira, la fiesta brava yo la descubrí a los 16 años, pues en mi casa nunca se hablaba de toros ni de toreros. Bueno, para no haber nada de esto, no había ni padre. Pero un día fui a la plaza y me sentí seducido por el arte de Cúchares. La fiesta brava es única por su sensualidad y sexualidad. Es un arte maravilloso, extraordinario, que no tiene igual."

- ¿Hubieras sido torero?

"No. Yo soy aficionado. Un gran aficionado. Ponerse delante de un toro ya es otro asunto".

- Finalmente, Miguel, ¿por qué sentido te sientes más atraído a la hora del amor: la vista, el tacto, el olfato...?

"Por el olor. Soy muy animal. Tremendamente animal. Yo me rijo por los instintos. No soy muy racional, pues como siento cierta tendencia a lo analítico, prefiero quedarme sin ir más lejos de lo animal. Es por eso que huelo a las personas desde lejos y ya por el olor la acepto o las rechazo".

- Que tu olfato te guíe.

Y aquí dijimos hasta luego a Miguel Bosé, que, por sobre todo, es su música.

***

Visita:Proyecto Cultura Chobojos - Chobojos

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Ahí encontrará todo un mundo de cultura e ideas sin fronteras.

*

Imagen: http://www.coveralia.com/fotos/miguel-bose753.php

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El pan nuestro de cada día

Por Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda - 12 de Julio, 2012, 12:11, Categoría: La tiendita... de todo

                                        

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A México el pan llegó con don Hernando Cortés. El pan sin más. Integral ciento por ciento a su llegada. El errado gusto por la blancura almidonada del pan, con menor potencial alimenticio, surgiría siglos después. Fue casi a finales del virreinato en que en la Nueva España se sofisticaría y, más tarde, ya en los primeros años de la Independencia. No se diga durante los refinamientos del breve imperio de Maximiliano y Carlota en que el gusto por el pan sin las propiedades del afrecho engañó por la vista a la sociedad ilustrada, que rendía culto ciego, hasta en la mesa, a lo albo discriminador.

El pan, síntesis de harina, agua y sal, fermentadas, y sometidas a un proceso de cochura, era, fue y es, la adoración del hambre que, todavía, en el mundo que habitamos está lejos de saciarse para millones de seres humanos.

La verdad, sin tapujos, es que los hambrientos siguen siendo muchos más que los no ya hartos, sino los simplemente satisfechos.

El pan, que está ahí, en los anaqueles de nuestras poéticas panaderías irradiando sabor, olor y color, como lo cantara, decantado, el poeta Ramón López Velarde, es parte viva, muy viva, de la ilusión y la ensoñación de millones de hambrientos. El pan como insignia rotunda y reveladora de nuestra cultura nutricia.

Su historia es tan antigua como la especie humana. Hace más de seis mil años, en Egipto, los faraones lo consideraban un lujo, y un gran lujo era comer pan.

Durante la dinastía de Ramsés II fue cuando se inventaron lo que hoy llamamos galletas. Todo un privilegio de reyes y para reyes fueron entonces las galletas, también llamadas bizcochos, obleas, mazamorras y totopostes.

En México, el pan, en su golosa y alimenticia variedad, estilos, formas y colores, y según se expende y elabora, no tiene igual en ninguna otra parte del mundo.

Es algo que por ser tan evidente entre nosotros muchos no saben apreciar en su justo valor. Aunque otros, entre los que nosotros nos encontramos, hemos vivido y vivimos perpetuamente enamorados de su aroma, su colorido y su apetecible sabor, así como de sus diversas formas geométricas, que dan pie para escribir un tratado de geometría descriptiva. Con el pan no únicamente nos deleitamos degustándolo y visitando las panaderías en busca de las piezas de nuestra predilección, sino artísticamente viendo cada una de esas piezas fascinantes en sus estanterías.

El pan, a la vista y sin más, es tan bello o más que la joyería misma, que una joya es el pan, que algo del escaparate del joyero tiene el estante del panadero, con la diferencia de que a la perla, la pulsera no le podemos hincar el diente y comérnoslo y si al bolillo y a la banderilla. En el pan mexicano, único en nuestro planeta, se dan cita, en mestizaje apoteótico, modelos que vienen de la antigua Roma, tras su paso por la península ibérica, Francia, Alemania, África y Asia, donde lo árabe, y hasta lo chino, se entroncan en diversidades de sal y azúcar, originalísimas y deliciosísimas.

Sí, el pan mexicano no tiene igual en su riqueza caprichosa de formas, colores y sabores. El común bolillo en sí es una deleitación para el paladar más exigente. Tenemos a su vez las regocijantes teleras y los exquisitos rehiletes, así como las seductoras flautas o los apetecibles roles de canela.

¿Cuántas formas y clases de panes tenemos en México?

Largo sería inventariarlo. No es fácil hacerlo a la ligera, aunque si valdría la alegría de escribir el libro del pan en México o el diccionario del pan. Toda una fantástica, por real, clasificación, que se prestaría para la poetización del mismo.

En México, al decir de los eruditos en la materia, se fabrican más de mil piezas diferentes. Asombroso sin lugar a dudas. Es preciso insistir: la variedad y riqueza de la panadería mexicana sobrepasa todos los cálculos. Por rigurosos que podamos ser a la hora de registrar las piezas existentes corremos el riesgo de olvidar alguna y, además, es tal la inventiva de nuestros tahoneros que, suele suceder, cuando menos se espera, que aparezcan por ahí formas nuevas.

Si cerramos los ojos y nos dedicamos a visualizar las imágenes de las distintas piezas descubrimos lo fabulosas que son nuestras panaderías.

Veremos desde dorados palitos a cañones y cuernos, así como tornillos, vienas, trenzas, tréboles, rejas, soplillos, roscas, conchas… Todo un hipnótico alarde de imaginería, que se ha universalizado vía el rico y nutritivo pan Bimbo, gracias a la visión y la creación de don Lorenzo Servitje Cendra, ejemplar y admirable empresario, al que podríamos denominar como El Rey de los Grandes Panaderos de México, pues reina hoy el pan Bimbo no únicamente en México, sino que también se consume en toda América y Europa y ya llegó hasta Asia, donde los chinos en Pekín lo degustan.

Es indudable que el pan mexicano en verdad es un goloso regocijo para toda clase de paladares.

El pan, litúrgico, sacrosanto y necesario e imprescindible sustento, se nos hace poesía entre los dientes y a golpes de enamorada saliva, como símbolo de amor y trabajo.

No, no olvidemos el precepto divino, que reza que habremos de ganárnoslo con el sudor de nuestra frente, lo que es igual que decir con el bendito trabajo que nos humaniza a todos, mujeres y hombres.

Humanizador y bellísimo es el pan, que en México se nos hace rosca de canela y bocado de cocol, a Dios gracias. El salado y dulce pan nuestro de cada día que, naturalmente, se merece un poético discurso. Helo aquí:

"El pan, ¡oh dioses, el pan./ Sudor de músculos vivos./ Canción de afán y trabajo/ sobre los manteles limpios./ Negro, fue negro. Secreto./ Sagrado. Deseo escondido/ que iba buscando en silencio/ las altas cumbres del grito./

Verde, fue verde. Mar verde/ sobre los campos mecido/ por las brisas juguetonas,/ ebrias de luz y lirismo./ Rubio, fue rubio. Desierto/ rumoroso. Sueño aurífero/ que aprendió el primer dolor/ al sentir los duros picos./ Blanco, fue blanco… Al rodar/ de las piedras del molino./ Parto de blanco riente/ como el corazón de un niño./ Rojo, fue rojo. En el horno/ sufrió el beso enfurecido/ del fuego, con su paciencia/ maravillosa de místico./

Azul, fue azul. Porque entró/ en el hombre y se hizo espíritu,/ y tuvo sed con el hombre/ de horizontes infinitos./ El pan, vetustos filósofos./ El pan, ciegos metafísicos./ El pan, brillantes poetas./ El pan, hermanos. He dicho."

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Ciudad universitaria

Por Alonso Marroquín Ibarra - 10 de Mayo, 2012, 18:37, Categoría: Los encantos de mi Ciudad


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Imagen: http://www.djibnet.com/photo/146713588-fantasmas-en-cu.jpg

Ciudad universitaria

Patrimonio cultural de la humanidad.

Por Alonso Marroquín Ibarra.

 

Un paseo remoto por la Ciudad Universitaria.

Conocí desde muy pequeño la Ciudad Universitaria (CU), mis padres me llevaron allí. Fue un paseo dominical, familiar, como tantos otros, con el que mi padre pretendía abrirnos los ojos para que conociéramos y valoráramos lo que tenía de grande nuestra maravillosa ciudad y, por supuesto, nuestro país.

El paseo se me hizo interminable. Por más que caminábamos, aquello me daba la impresión de no tener fin. Mi padre, con su voz parsimoniosa, nos platicaba conforme íbamos descubriendo cada una de las grandes explanadas y los edificios de las facultades. Nos hablaba de la importantísima misión de la universidad; del papel preponderante que jugaba en el futuro de nuestro México; de los miles de maestros que impartían sus conocimientos a decenas de miles de alumnos que asistían a sus aulas, procedentes de todos los rincones de nuestra patria y otros países; de la labor paciente de los investigadores y científicos que dedicaban su vida para aportar sus descubrimientos al conocimiento universal.

"Tan importante es la ingeniería como la historia, la arquitectura como la medicina, la mecánica como la filosofía… No puede desligarse el conocimiento científico del pensamiento filosófico: las humanidades forman parte del espíritu de los pueblos. Los pueblos que pusieran a un lado el arte, el pensamiento, la literatura y, en general, las actividades humanísticas, serian pueblos muertos, pueblos sin identidad y aquellos que se olviden de la importancia de la ciencia, quedarán rezagados, serán dependiente de los demás".

Escuché aquellas palabras y las grabé en mi memoria, para siempre, mientras mis ojos de niño descubrían nuevos significados en las formas, en los andadores, con sus árboles en armonía, en la piedra volcánica que estaba presente por todas partes, integrada en toda aquella magnificencia arquitectónica.

En mis ojos quedarían grabadas de manera imborrable las imágenes de muchos edificios, que, al paso del tiempo, podría identificar con precisión. Así, desfilaron ante mí, la impresionante Biblioteca Central con sus fabulosos muros de mosaicos, el edificio de la Rectoría, la inmensa explanada y sus "Islas", las Facultades, sus espacios interiores y los jardines.

Mi padre hablaba del gran esfuerzo que se había llevado a cabo para convertir en realidad un proyecto que había nacido a partir de una tesis profesional: "La Ciudad Universitaria". Nos contó que antes de la existencia de este magnífico lugar, la Universidad Nacional de México impartía las  cátedras en edificios repartidos en distintos puntos de la ciudad, siendo la zona del centro sede de muchos de ellos. Allí existió el barrio universitario, y las construcciones de San Ildefonso, el Palacio de Minería, el ex Palacio de la Inquisición, San Carlos y muchas más eran los sitios a los que acudían los alumnos a recibir el conocimiento.

La creación de un espacio integral que albergara la universidad nacional, se volvió un asunto imperativo, y la tesis mencionada sirvió como el primer disparador para que se pensara seriamente un impulsar tan ambicioso proyecto. Al paso del tiempo, con la participación de muchos universitarios entusiastas y no sin haber salvado infinidad de obstáculos, el gobierno concede los terrenos del Pedregal de San Ángel para asentar en ellos, sin limitaciones, las instalaciones de universidad.

Es esa zona agreste e inhóspita, paisaje de suyo singular, producto de la erupción del Xitle y otros volcanes, y cobijada siempre por el espíritu de la legendaria pareja de Popocatépetl e Iztaccíhuatl, presentes eternamente en el paisaje, al que sirve de escenario para impulsar la energía creadora de los arquitectos e ingenieros mexicanos que hicieron posible el esplendido conjunto, con todas sus excepcionales características.

Es importante aclarar que no es la UNAM, como institución, la que está considerada patrimonio cultural de la humanidad, sino el Campus Central de la Ciudad Universitaria, el Circuito Escolar, el que ha sido digno de tal registro, incluyendo el Estadio Olímpico (antes de 1968 Estadio Universitario).

El Circuito Escolar. Dentro de él se localizan actualmente: la Explanada Central, La Torre de Rectoría, La Biblioteca central, el Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA), el Centro de Enseñanzas de Lenguas Extranjeras (CELE), las Torres I (Parte de la Facultad de Filosofía y Letras), y II de Humanidades, la Dirección General de Orientación y Servicios Educativos (DGOSE) y las Facultades de Ingeniería, Química, Arquitectura, Medicina, Odontología, Derecho, Economía, Filosofía y Letras y Psicología.

La Ciudad Universitaria en al actualidad comprende, fuera del campus central, muchas construcciones no menos importantes y valiosas ubicadas en otros circuitos.

Circuito Exterior. En él se concentra la mayoría de las instalaciones deportivas.

Circuito de investigación científica. Agrupa a la mayoría de los Institutos y Programas de investigación. También se encuentran instalaciones, facultades o ampliaciones que originalmente estaban en el circuito escolar.

Circuito Mario de la Cueva y C.C.U. En su mayor parte es una reserva ecológica. En su parte sur se encuentra el espacio escultórico y el paseo de las esculturas, donde solamente se puede acceder a pie. En éstos espacios se localizan varias obras de escultura monumental contemporánea. En al parte externa del circuito, entre éste y el circuito de Investigación Científica, se encuentra la terminal Universidad de la Línea 3 del Metro.

 

 Más allá de que el conjunto arquitectónico del campus central de CU, haya quedado inscrito en el registro de la UNESCO1, la UNAM es una institución de la que debemos estar plenamente orgullosos. Es la máxima casa de estudio de México, por mucho, sobre  otras universidades públicas y privadas. Ella posee el acervo de conocimientos más amplio de nuestro país, realiza de manera permanente programas de investigación y atiende la mayor población de alumnos en los niveles de educación media y superior.

Hoy, a pesar de los intentos arteros por desprestigiar a esta insigne y loable institución, la UNAM es más fuerte que nunca y no sólo eso: es por mucho la universidad más destacada de nuestro país y la número uno de Hispanoamérica. La UNAM está situada y reconocida dentro de las 100 mejores universidades del mundo, ocupando el lugar 68° (2007).

 

UNESCO (United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization)

Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas

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